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domingo, 23 de enero de 2011

Un dulce menos que comer

Me han pedido que exprese mi punto de vista sobre la noticia de que Chupa-Chups ha cerrado sus puertas en Villamayor, Piloña (Asturias)
De entrada lo primero que me viene a la garganta -para mi, centro de la rabia en su punto más álgido- es la desilusión, después la decepción. Ambos sentimientos a partes iguales. Mi verde tierra no solo es bella por su paisaje, su gastronomía y sus gentes; también la siento bella por haber sido, en sus mejores años, el centro de la industria nacional. Ahora esto es un espejismo.
Recuerdo perfectamente lo que peleamos Jesús y yo para evitar tener que abandonar nuestra tierra. Finalmente, dadas las escasas perspectivas de encontrar nuestro hueco laboral, tuvimos que tomar la decisión de abandonar lo que más amamos para construirnos una vida. 
Durante estos últimos diez años hemos soñado y seguimos soñando -últimamente ya no es un sueño sino una necesidad que vamos a transformar en realidad- en regresar a nuestra Asturias.
Cada vez que regresábamos a nuestra tierra a pasar las vacaciones, nos percatábamos de que la dejadez por parte del Gobierno del Principado seguía en su punto más alto y también la poca ilusión de nuestra gente. Ahora, la situación no es ni mejor ni peor. Siempre ha estado como está, lo que ocurría es que la mayoría de los jóvenes se apoltronaban en casa de sus padres y estos, tirando del retiro, alimentaban a toda la familia. Ahora la cosa ha cambiado; por fin nuestros paisanos de la misma quinta han ido abandonando el nido y ahora qué queda... pues un montón de gente retirada viviendo su edad de oro. Ahora es el momento pues de regresar, empieza a haber huecos, vacantes, oportunidades... pero te enteras de noticias como la de Chupa-Chups y te vuelve la desesperanza y el mosqueo. 


El Gobierno del Principado continua figurando, continua metiendo la mano... pero en las fabadas, las comilonas, los eventos con fotógrafos. Pero cuando tiene que mojarse el culo por conservar lo que funciona, se sube bien arriba los pantalones, se forra bien con el traje de aguas y sin soltar un triste salvavidas a la pobre gente trabajadora de esta empresa, se va de pesca a otra fiesta, a otra inauguración donde plantar la cara falsa del más falso de los políticos, aquel que solo mira por hundir más a la Comunidad. ¿Y cómo lo consigue? Muy fácil, no haciendo nada por los suyos.


Menos mal que nos queda el Centro Niemeyer
Menos mal que nos quedan los jóvenes, ya no tan jóvenes, que un día emigraron y que ahora pretenden volver a arrimar el hombro.
Menos mal que si por algo nos destacamos los asturianos es por nuestra testarudez
Menos mal que aún nos queda el arroz con leche para endulzar los paladares.


Pero ahora, ¿qué les quedan a los 150 nuevos socios de la mayor empresa del país, el Inem?.
La resignación, la pataleta y acordarse muy "gentilmente" del Presidente del Principado de Asturias, así se le atragante el próximo chupa-chups que se meta en la boca.

Las Redes y sus cabezonerías

Este fin de semana he estado intentando crearme cuentas en diferentes redes sociales y me he encontrado con dificultades de lo más tontas, pero también de lo más frustrantes.
He estado a punto de lanzar el portátil por la ventana, pero finalmente me lo pensé mejor y decidí echar la fuerza por la boca a base de sapos y culebras. Siempre sale más a cuenta.

A veces me pregunto si los creadores de los formatos de esas redes estaban borrachos o fumaos cuando se pusieron a organizar la web. Y si no estaban borrachos, quizás su único objetivo es sentarse en su sillón después del trabajo realizado y reírse de nosotros. No sé pero creo que ayer subí 10 fotos a una de esas redes unas 8 veces, ¿dónde están?... pues quizás en un agujero negro cibernético porque desde luego en mi perfil, no.

Pero claro, no podemos vivir sin todas estas complicaciones, forman ya parte de nuestro ADN. Igual les pasa a los críos de ahora, que saben aporrear un teclado antes que caminar. Mismamente el otro día me contó mi madre cómo mi ahijado, de tan solo cuatro añitos, le pidió "abuelita, póneme aqui "juegos". Mi madre se le quedó mirando con cara de pasmo. El crío estaba sentado delante del portátil de su hermana y por lo visto, había creado una carpeta en el escritorio. ¿Cómo?, ni idea... pero como de momento solo conoce las letras de su nombre, necesitaba de la ayuda "experta" de mi madre. O sea, el niño aún no sabe leer, aún no sabe escribir, pero sabe abrir una carpeta nueva en el escritorio de un portátil y luego arrastrarla a "mis documentos" con el ratón táctil del aparato. Vivir para ver. Y yo peleándome con el "upload" de una red social. Soy una completa INUTIL.

Iré a meter la cabeza en un agujero.
Hasta luego pues



viernes, 21 de enero de 2011

Las verdaderas amistades.

¿Valoramos nuestras amistades en todo lo que representan?
¿Nos damos cuenta del incalculable valor que supone de conocer a buena gente?

Yo, al menos, puedo responder a estas dos preguntas afirmativamente. A lo largo de mis 40 años de vida, me he cruzado con buena, regular y mala savia. En esto 40 años he conservado unas cuantas buenísimas amistades y sigo en contacdto con unos pocos conocidos, pero ha sido en estos últimos 5 años de mi vida cuando me he dado cuenta del enorme valor que esas amistades han supuesto en mi vida. Puedo presumir de conservar y "cultivar" una media docena de  buenísimas amistades que me han apoyado, ayudado y querido a partes iguales y reciprocamente. Soy afortunada pues.

Solo espero que la vida me siga permitiendo vivir con mi "huerta" de buenas y pocas amistades. Por mi parte, abonaré, podaré y mimaré los frutos para que así, cuando su savia, su sabor, sus vitaminas y minerales me sean necesarios para superar algún revés, pueda, de nuevo, "tirar" de ellos.

Gracias amigos por seguir siéndolo